CAPACITACIÓN: "Propuestas para el desarrollo de un turismo educativo". (*)

Las múltiples posibi­lidades de la activi­dad turística nos permiten acercarnos a objetivos generales y específicos, acordes a las necesidades personales y en relación a la instrucción y formación de los viajeros.

Para poder desarrollar estos programas de turismo cultural con perfil educa­tivo es indispensable una preparación que abarque contenidos con actividades recreativas y amenas, ya que no se trata de "clases formales escolares" sino que se basan en aspectos de interés, información variada y personas de diver­sas regiones-culturas.

En el turismo con fines educativos se suman múlti­ples objetivos que generan procesos de identificación con las culturas y comunidades, donde se debe reflexionar cómo presentar la historia a los viajeros y los modos en los cuales comunicar su sociedad.

Esta perspectiva permi­tirá que: "La educación en­focada a valorar el pasado y el patrimonio social de toda la sociedad nos lleve a replantear los derechos a la cultura, los que deben estar presentes en el turismo, el cual está basado en un proceso educativo".

La educación ocupa, sin lugar a dudas, un lugar fundamental y primordial en la preparación de las personas para la vida y brinda herramientas bá­sicas para "saber ser" y "saber hacer".

Por esto, una de las pre­guntas iniciales para desa­rrollar proyectos educativos en el turismo podría ser "¿Cómo comunicar el pasa­do?". Si hacemos atractiva dicha comunicación como una clase, donde el tema del patrimonio cultural está presente en relación dinámica y conectada di­rectamente con las normas para su cuidado, el interés será mayor aún.

Es inevitable en estos desarrollos las relaciones directas con la identidad regional y la complejidad de su constitución y pro­blemáticas; de ahí que quienes estén en esta área, tengan una actualización sobre temas culturales y sociales que consideren la complejidad de la historia y sus interrelaciones.

Entonces, es impres­cindible:

a) Reconocer procesos históricos, contextos y re­laciones sociales.

b) Establecer relaciones que permitan deconstruir estereotipos culturales, prejuicios culturales.

c) Compartir experien­cias de integración que valoren las diferencias y re­conozcan las similitudes.

El turismo parece jugar un rol preponderante en tanto dinamizador de las relaciones humanas a tra­vés del intercambio cultural desde los espacios de so­cialización educativa.

Los encargados de pro­mover la cultura en el turis­mo tienen que actualizarse y realizar mejoras en la comunicación social.

El mayor objetivo que podría sostener la actividad turística podría ser que el turismo educa a través de la comprensión y del entendimiento entre los pueblos.

¿Podrán los organizado­res de la actividad alejarse de la dispersión de esfuer­zos y la compartimentación de saberes?

Creemos que esto se podría resolver mediante la implementación de efi­caces criterios de plani­ficación (coherentes con la realidad sobre la que se desea actuar) y no a través de alternativas de desarrollo turístico que no siempre son compatibles con las necesidades de la comunidad destinataria y los viajeros.

Por eso una planificación exige tomar decisiones en el momento presente y tra­ducirlas luego en acciones que permitan llegar a un futuro deseado e imaginado como el más conveniente, también en el turismo con objetivos educativos.

(*) Fuente: Cóceres, Claudia; Mestelán, Martín. Artículo publicado en La Agencia de Viajes Chile. 31 de Marzo de 2008. Pág.8

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